Artículo de opinión de María Luisa Soriano Martín, viceportavoz del Grupo Parlamentario Popular
 10 marzo 2010.- “Te sientas en frente, es como el cine. Todo lo controla, es un alucine. Es como un ordenador personal. Es la bola de cristal”. Así era la sintonía con la que comenzaba en los años 80 el programa de Televisión Española, La Bola de Cristal. Por la crítica que hacía a la sociedad de la época y por su incorrección política, no estoy del todo convencida de que se tratase de un programa infantil, pero la estética de sus personajes y sus ideas subversivas, le garantizaron el éxito.
De todos los personajes que por allí pasaban, sin duda, los que mejor
recuerdo eran los electroduendes, Maese Sonoro, el Hada Video o la Bruja
Truca, cada uno tenía sus habilidades y poderes, pero si en aquel
programa había un personaje altamente peligroso era la Bruja Avería. De
sus terroríficos poderes, con una pegadiza canción, advertía la que fue
cantante del grupo Alaska y Dinarama, diciendo una y otra vez: no se ría
de la Bruja Avería. Y es que, cuando se le cruzaban los cables, con su
bola de cristal era capaz de cualquier cosa, incluso de hacer que se
esfumaran los demás electroduendes.
Quien dice ser y llamarse José Luis Martínez Guijarro, Consejero de
Agricultura y Desarrollo Rural, tiene en su haber fracasos –voy a citar
sólo algunos de ellos- tan amargos como su funesta participación en la
implantación de la nueva OCM del Vino, tan perjudiciales como su
decisión de reducir el presupuesto para la incorporación de jóvenes a la
agricultura, o tan lamentables como su ineficacia ante el ERE
silencioso que el campo de Castilla-La Mancha viene soportando, y que
todo indica que seguirá produciéndose por culpa, entre otras cosas, del
aumento del IVA que, inexplicablemente, Barreda tanto ha aplaudido. Con
este curriculum, sin basarse en un estudio riguroso de los mercados, sin
buscar la mejora de las condiciones financieras de agricultores y
ganaderos y sin tratar de aumentar la rentabilidad de las explotaciones
agropecuarias, hace unos días nos dejó petrificados a todos diciendo:
"el año 2010 será mucho mejor para el sector agrario que 2009".
Lo que se espera de un consejero es que se esfuerce en proporcionar
soluciones claras, concretas y rigurosas en el ámbito de sus
competencias, y no que se dedique, sin el más mínimo fundamento técnico,
a hacer afirmaciones tan gratuitas que parecen extraídas de una bola de
cristal, y que dan la sensación de que el más alto cargo de la
agricultura y de la ganadería del gobierno regional, actúa, como si de
una pitonisa se tratase, haciendo vaticinios que pueden crear falsas
expectativas.
Está claro, porque lo tiene más que demostrado, que el consejero de
Agricultura no está capacitado para arreglar la ruinosa situación del
campo en Castilla-La Mancha, pero, a pesar de sus sorprendentes
vaticinios no se rían de él, no vaya a ser que se le crucen los cables
y, como la Bruja Avería, se dedique a hacer que se esfumen agricultores y
ganaderos como si fueran electroduendes. Ojo, que desde que es
consejero van desapareciendo por miles.
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