Opinión
Artículo de opinión de María Luisa Soriano, viceportavoz del Grupo Parlamentario Popular

maria_luisa_soriano_en_ciudad_real_180610.jpg29 noviembre 2010.- Cuando la reforma de 1992 de la Política Agraria Comunitaria (PAC), un agricultor amigo suyo le comentaba a D. Miguel Delibes que se debería saber qué se quita y qué se pone, qué se siembra y qué se deja de sembrar y que, para ello, lo que hacía falta era un buen director de orquesta.

  

 
 
 
 
 
 
Desde que Zapatero y Barreda cogieron la batuta de sus gobiernos respectivos la música del sector agropecuario no suena todo lo bien que debiera, ya que tanto el presidente nacional como el regional han permitido que se produzcan notables pérdidas de competitividad y de capacidad productiva, que de manera progresiva a los agricultores y a los ganaderos, en particular a los de Castilla-La Mancha, socialmente se les haya ido relegando hasta un oscuro rincón y, económica y profesionalmente, se les haya ido empobreciendo.

Con el campo en plena crisis las “mentes pensantes” de los gobiernos de los países europeos, tendrían que estar planteándose cómo la agricultura y la ganadería pueden asumir el protagonismo necesario para resolver la lamentable situación que, si no se le pone remedio, se planteará en un futuro no muy lejano, porque lo que realmente está en juego es nada más y nada menos que la alimentación de Europa.

La reciente Comunicación de la Comisión Europea sobre “El Futuro de la PAC hacia el 2020”, sienta las bases para el nuevo debate, que se va a centrar, y presiento que no me equivoco al decirlo, en tratar de estrechar el presupuesto que la Unión Europea destine al campo. No hace falta ser muy listo para darse cuenta del craso error que se cometería si así fuese.

Impedir que esto ocurra es absolutamente necesario, pero nos haría falta, además de reconquistar la posición que España tuvo en la U.E., que nuestros directores de orquesta busquen estrategias para que no se escatime el dinero que se dedica a la producción de alimentos, para reforzar la capacidad productiva de las explotaciones, para fomentar la investigación y para que la nuevas ayudas al sector sean lo suficientemente abundantes como para que con ellas, al menos hasta que consigan vivir de vender sus productos, tanto los agricultores como los ganaderos puedan seguir existiendo.

Para ello, como decía aquel agricultor amigo de Delibes, nos harían falta buenos directores de orquesta, pero poco se puede esperar de una Ministra que ni siquiera tiene Ministerio de Agricultura y de un Consejero a las órdenes de José María Barreda, un director de orquesta que se jacta de que nuestra región ha dejado de ser eminentemente agrícola y que dirige una banda que, para el año 2011, no ha tenido mejor ocurrencia que reducir en más de 90 millones de euros el presupuesto destinado al sector agropecuario.

Tanto la una por bisoña, como el otro porque lo tiene más que demostrado, son directores que no saben llevar “il tempo”, ni indicar la entrada de grupos instrumentales, ni marcar los acentos dinámicos. Por no saber no creo que sepan ni leer la partitura. Tendrán batuta pero para lo único que les sirve es para espantar las moscas.

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